Camino de perfeccion
Camino de perfeccion YÉCORA es un pueblo terrible; no es de esas negrísimas ciudades españolas, montones de casas viejas, amarillentas, derrengadas, con aleros enormes sostenidos por monstruosos canecillos, arcos apuntados en las puertas y ajimeces con airosos parteluces; no son sus calles estrechas y tortuosas como oscuras galerías, ni en sus plazas solitarias crece la hierba verde y lustrosa.
No hay en Yécora la torre ojival o románica en donde hicieron hace muchos años su nido de ramas las cigüeñas, ni el torreón de homenaje del noble castillo, ni el grueso muro derrumbado con su ojiva o su arco de herradura en la puerta.