Camino de perfeccion
Camino de perfeccion —Muy sencillo. Si Dios no es razón de todo, y si todo no ha venido de Dios, hay otro principio en el mundo.
—¿Otro principio?
—SÃ; porque, oyéndole hablar a usted, parece que hay dos: Dios, uno, y la materia, otro.
—No… Dios creó la materia de la nada. Eso lo saben hasta los chicos.
—Es igual, son dos principios: Dios y una nada de donde se puede sacar algo.
—Dios sostiene la materia con su voluntad. El dÃa que no la sostuviera, quedarÃa aniquilada.
—¿Usted cree que una cosa se puede aniquilar?
—SÃ.
—FÃsicamente es imposible; quÃmicamente, también.
—¿Y eso qué importa?
—Nada; que no queda más que un aniquilamiento teológico, y a ese yo me someterÃa sin miedo.
Se iban acercando a Yécora; se veÃa el inmenso lugarón, con sus casas agrupadas y sus tejados pardos y sus chimeneas humeantes.
—Es orgullo lo que le hace pensar de ese modo —dijo el escolapio.