Camino de perfeccion

Camino de perfeccion

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XLVIII

HE tomado el tren al amanecer. A eso de las diez de la mañana estaba llamando en casa de mi tío.

El pueblo es grande. Cuando llegué, las calles estaban inundadas de sol, reverberaban vívida claridad las casas blancas, amarillas, azules, continuadas por tapias y paredones que limitan huertas y corrales. A lo lejos veía el mar y una carretera blanca, polvorienta, entre árboles altos que termina en el puerto.

Se sentía en todo el pueblo un enorme silencio, interrumpido solamente por el cacareo de algún gallo. El tartanero, a quien dije adonde me dirigía, paró la tartana en una callejuela que tiene a ambos lados casas blancas, rebosantes de luz. Llamó, y entré en el zaguán.

Mi tío salió a recibirme, me conoció, me dio la mano, pagó al tartanero e hizo que una muchacha subiese la maleta al piso de arriba. Mi tío tenía que hacer una visita, y me ha dejado solo en la sala. He salido al balcón; el pueblo está silencioso; las casas, con sus persianas verdes, sus ventanas y puertas cerradas, parecen abstraídas en perezosas meditaciones. De vez en cuando pasan algunas palomas, haciendo zumbar el aire ligeramente con sus alas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker