Camino de perfeccion
Camino de perfeccion Tras de la explicación hemos llegado a una buena inteligencia con Dolores y a la amistad cariñosa con Blanca.
He exigido que me muden de cuarto, y ahora duermo en una alcoba oscura del fondo de la casa. Me he empeñado en conquistar a la familia. La mamá está casi conquistada, pero el padre es terrible; no hay medio de desarrugar su ceño.
Por la tarde, la mamá y las dos muchachas cosen en el gabinete; esta debÃa de ser la costumbre de la casa; yo entro y salgo en el cuarto y hablamos por los codos. Se ha roto el hielo, al menos en lo que se refiere al elemento femenino de la casa. Yo les hablo de ParÃs, de Suiza y de Alemania, y les tengo muy entretenidos.
Delante de su padre me guardarÃa muy bien de hacerlo, porque aprovecharÃa la ocasión para decir alguna cosa desagradable, como, por ejemplo, que los que tienen dinero para viajar son los que no sirven para nada, y ni aprenden ni sacan jugo de lo que ven.
Mi tÃo es especialista en vulgaridades democráticas. Mi tÃo es republicano. Yo no sé si hay alguna cosa más estúpida que ser republicano; creo que no la hay, a no ser el ser socialista y demócrata.
Ni mi tÃa, ni mis primas son republicanas. Esas son autoritarias y reaccionarias, como todas las mujeres; pero su autoritarismo no les hace ser tan despóticas como su democracia y su libertad a mi republicano tÃo.