Camino de perfeccion
Camino de perfeccion LA noticia fue para mí terrible. Me dijeron que Dolores tenía novio. En el Casino me aseguraron que recibía cartas de Pascual Nebot, el hijo de uno de los propietarios importantes del pueblo. La noche pasada fui al Casino por conocerle.
Es un hombre alto, fornido, rubio, de cara juanetuda y barba larga, dorada. No sé si notó algo en mí; probablemente me conocería; me pareció que me miraba con una atención desdeñosa. Es tipo de hombre guapo, pero tiene esa ironía antipática y amarga de los levantinos, que ofende y no divierte, una ironía sin gracia, que niega siempre, sin bondad alguna.
Este Nebot tiene fama de republicano y de anticlerical, y goza de un gran prestigio entre la gente del pueblo. Es también federal o medio regionalista, y hace alarde de hablar siempre en valenciano. Se le tiene por un Tenorio de mucha fortuna.
A pesar de su fachenda, me parece que no ha de conquistar a mi prima. Yo estoy decidido a abandonar mi indolencia y a tener una voluntad de hierro. Me voy a encontrar gracioso echándomelas de hombre fuerte.
Anteayer acompañé a Dolores a las flores de María. Como la madre no puede ir, fue ella acompañada de la señora Mercedes, una vieja criada de la familia, más negra y más curtida que un salvaje.