Camino de perfeccion
Camino de perfeccion MI rival está ya curado del garrotazo que le pegué. Por nuestra riña se ha dividido la gente joven del pueblo en dos bandos: nebotistas y ossoristas; los forasteros y los militares están conmigo y me defienden a capa y a espada.
Como estoy dispuesto a tener energÃa, he ido a casa de mi tÃo a pedirle la mano de Dolores. Inmediatamente, al verme, ha empezado a recriminarme por mi disputa con Pascual; yo le he enviado a paseo de mala manera. Me ha dicho que Nebot está enfurecido y que me desafiará en cuanto se encuentre bueno.
—Que lo haga; le meteré media vara de hierro en el cuerpo —le he dicho.
Mi tÃo se ha escandalizado; ha creÃdo que soy un espadachÃn, y ha hablado de los holgazanes que aprenden la esgrima para insultar y escarnecer impunemente a las personas honradas. Yo le he dicho que era tan honrado como Pascual Nebot y como él, y menos orgulloso y menos déspota que él, que llamándose republicano y liberal, y otra porción de motes bonitos, tiranizaba a su familia y trataba de violentar la voluntad de Dolores.
—Muy republicanos y muy liberales en la calle todos ustedes —concluà diciendo—; pero en casa tan déspotas como los demás, tan intransigentes como los demás, con la misma sangre de fraile que los demás.