Camino de perfeccion
Camino de perfeccion DEJARON el Collado. Fernando trató de enseñar a su mujer Madrid y ParÃs; Dolores no quiso. HabÃan de hacer como todos los recién casados del pueblo: ir a Barcelona.
En el fondo temÃa las veleidades de Fernando.
—Bueno, iremos a Barcelona —dijo Ossorio.
Fueron en un tren correo, completamente solos en el vagón. Salieron a despedirles todos los de la familia.
Comenzó a andar el tren; hacÃa una noche templada. El cielo estaba cubierto de negros nubarrones; llovÃa.
Al pasar por una estación dijo Dolores:
—Mira, ahà en un convento de ese pueblo decÃa Pascual Nebot que tú te querÃas meter fraile.
—Antes, no me hubiera costado mucho trabajo.
—¿Por qué?
—Porque no te conocÃa a ti.
Hubo un momento de silencio.
—Mira, mira el mar —dijo Dolores con entusiasmo, asomándose a la ventanilla.