Camino de perfeccion
Camino de perfeccion El epÃlogo nos muestra que no basta con tener una concepción vitalista del mundo, ni vivir en unión con la Naturaleza, porque la vida siempre supone muerte: el tema del eterno retorno. El epÃlogo tiene una clara correspondencia con el prólogo en la medida que ambos constan de un solo capÃtulo, y que la acción de ambos está separada de la narración por un intervalo de varios años. Además hay un claro paralelismo por contraste, debido a que el prólogo nos presenta a un hombre inmerso en la vida de la ciudad, desorientado, enfermo, abúlico, cuyas preocupaciones intelectuales (arte y religión) le han quitado la alegrÃa de vivir; y el epÃlogo presenta a un hombre inmerso en la vida del campo, de la Naturaleza, con las ideas claras, dueño de sà mismo, que desea para su hijo, prolongación de sà mismo, una vida libre de «ideas perturbadoras, tétricas, de arte y religión».