Camino de perfeccion
Camino de perfeccion Visita a Ascensión, la encuentra envejecida y triste, llena de odio y no quiere verle. Con el rechazo de Ascensión, Fernando se libra, al fin, del lastre del pasado: sus inclinaciones morbosas, místicas y románticas; y le permite hacerse cargo de su propia vida, como se demuestra en el capítulo XLVI con el cambio de narrador, siendo el propio Fernando, quien en primera persona nos cuente el nuevo rumbo que va a tomar su vida. Dolores, la mujer cristiana, sencilla, es la que logra anclar a nuestro héroe ofreciéndole un amor doméstico. Pero ante todo, Dolores es el símbolo de la Naturaleza, de la vida: «en su alma y en su cuerpo (…), creía Fernando que cabía más ciencia de la vida que en todos los libros» (LVII, 321-322).