Camino de perfeccion
Camino de perfeccion Íntimamente su miedo era creer que los fenómenos que experimentaba eran única y exclusivamente síntomas de locura o de anemia cerebral.
Al mismo tiempo sentía una gran opresión en la columna vertebral, y vértigos y zumbidos, y la tierra le parecía como si estuviera algodonada.
Un día que encontró a un antiguo condiscípulo suyo, le explicó lo que tenía y le preguntó después:
—¿Qué haría yo?
—Sal de Madrid.
—¿Adónde?
—A cualquier parte. Por los caminos, a pie, por donde tengas que sufrir incomodidades, molestias, dolores…
Fernando pensó durante dos o tres días en el consejo de su amigo, y viendo que la intranquilidad y el dolor crecían por momentos, se decidió. Pidió dinero a su administrador, cosió unos cuantos billetes en el forro de su americana, se vistió con su peor traje, compró un revólver y una boina, y una noche, sin despedirse de nadie, salió de casa con intención de marcharse de Madrid.