Camino de perfeccion
Camino de perfeccion —No hay pajar.
—Entonces, ¿dónde se puede dormir?
—Aquà se duerme en la cama.
—Y en todas partes; pero como en este pueblo parece que no hay nada, creÃa que no habrÃa cama tampoco.
—Pues hay dos. Ahà enfrente está el cuarto.
Fernando entró en él. Era un cuarto ancho, negro, con una cama de tablas y un colchón muy delgado.
Ossorio se tendió vestido, y no pudo dormir un momento: veÃa caminos que se alargaban hasta el infinito, y él los seguÃa y los seguÃa, y siempre estaba en el mismo sitio. De vez en cuando se despertaban sus sentidos; escuchaba avizorado por un temor sin causa, y oÃa afuera, en el silencio de la noche, el canto de los ruiseñores.