La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Por ahora, la ciencia es lo que parece que tiene un campo sin limitación. Después, la literatura es más limitada; más limitadas parecen aún la música y las artes plásticas, que dan la impresión de que no hacen más que repetirse y de que han cerrado ya su ciclo.
De ahí que los grandes hombres de ciencia queden en la historia, pero no viven en sus obras. ¿Qué matemático va a leer hoy a Pascal, a Newton o a Leibniz? ¿Qué químico a Lavoisier o a Berzelius? ¿Qué naturalista a Buffon o a Cuvier? Todos estos hombres quedan en la historia de la ciencia. En cambio, Mozart o Beethoven viven como en su tiempo, y a los escritores y pintores les pasa lo mismo, porque los elementos que han empleado son los de siempre y no son variables.
No creo que ello quiera decir superioridad, sino persistencia de los materiales usados. En el terreno científico, el antecedente para el público desaparece; en el terreno literario y artístico, no.
De las tres palabras más acertadas para hablar de la invención literaria: «ficción», en español, da una idea de falsificación; «creación» parece de una petulancia un poco fastuosa, e «invención», que es la más próxima a la realidad, se puede referir tanto a un hallazgo importante como a un juguete callejero.
El hombre es un enigma para los demás y para sí mismo. Su sinceridad es siempre relativa, y su franqueza también.