La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo La importancia del asunto no creo que aumente ni disminuya el valor de la obra literaria. El Lazarillo de Tormes es más importante en la literatura española que La gran conquista de ultramar, que La Cristiada, de Hojeda, o que La Araucana, de Ercilla.
Lo mismo da, para el interés de un drama o de una novela, elegir como personaje a Julio César, a Aníbal o a Napoleón que al golfo de la esquina.
Recuerdo a un escritor de principio de siglo, Alonso y Orera, que nos leyó a Camilo Bargiela y a mí varios capítulos de una gran novela suya que ocurría en la Roma antigua. Tenía en su trabajo grandes esperanzas. Quizá recordaba el éxito de la época: Quo vadis…? La obra de Alonso y Orera estaba llena de palabras latinas. Un patricio, después de comer en el accubitorirum, iba a una representación de una comedia de Plauto, y se hablaba de la gente que ocupaba las localidades del teatro, el dradus, los praecinctiones, el pulpitum, el proscenium, los vomitoria…
Cuando acabó de leer el autor cinco o seis capítulos de su gran obra nos preguntó qué nos parecía. Yo dije que bien.
Nos separamos, y Bargiela me preguntó:
—¿Qué le ha parecido a usted?
—Completamente grotesco.
—¿Y por qué no lo ha dicho?