La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Ninguno de los dos sistemas creo yo que puede utilizarse completamente puro. El que repite el esquema y el mito antiguo siempre lo hará con ideas y palabras de su tiempo, y el que vaya como un herborizador a buscar las especies y las variedades humanas en la calle y en los campos, sabrá lo que busca y tendrá en la imaginación formas y objetivos que le han dejado la lectura de obras antiguas.
Más fácil para ser original es este segundo modo que el primero. En cambio, con el primero es más fácil la composición correcta y sabia.
El primer modo lo han empleado casi siempre los dramaturgos, y el segundo, con frecuencia, los novelistas.
Se ve que la trama bien urdida para el dramaturgo es tener, en gran parte, resuelta su obra. Además, probablemente, hay un número de esquemas teatrales ya limitados. Asà se explica que haya en el teatro tantos avaros, tantos misántropos, tantos celosos y tantos donjuanes.
El modo de la novela no puede dar resultado en el teatro. No se parece en nada a un teorema. No se impone el final. La moral de la tradición no queda siempre satisfecha. Esta marcha disgregada en la novela permite muchos cambios y no deja al autor seguridad ninguna en lo que ha hecho.