La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo En la oratoria pasa lo mismo, aunque en mayor escala. Es muy difícil dar una explicación sencilla, convincente y que haga efecto en el público; es más fácil dedicarse a la histeria, a la exageración y a dar gritos y a tomar actitudes trágicas de comediante.
En la música, Haydn, Mozart o Beethoven dan la nota humana, sincera, auténtica; en cambio, Chopin, Listz, Brahms son con frecuencia falsos; el mismo Wagner es muchas veces exagerado en frío, colosalista y extrahumano. En la música callejera se nota también esto. Hay canciones populares que suenan como la moneda buena; en cambio, otras saben a cosa falsa.
Eurípides y Aristófanes no exageran en sus obras el tono oratorio, declamatorio y grandilocuente de los trágicos, y le dan un aire humano.
Luego, en la Roma antigua, aparece Plauto, hombre de vis cómica, a quien los críticos han desdeñado siempre. Tiene una gracia popular magnífica. Después, Moliere es el que más avanza en la comedia de caracteres con El avaro, El misántropo, El mentiroso, etcétera.