La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo André Maurois, judío y francés, se pone, en el fondo, al lado de éstos al juzgar al novelista inglés. Flaubert dice de Dickens que tenía poco amor al arte y que no habla de él nunca.
Hace bien. El amor al arte es patrimonio de la gente de buena sociedad, pedantona y sabihonda.
Maurois, como otros muchos, dice que Dickens no compone bien sus novelas, lo cual puede ser cierto; pero eso, para los entusiastas suyos, no tiene gran importancia. Novelas bien compuestas y con caracteres lógicos y una acción bien llevada se han escrito en Francia a cientos, y, sin embargo, al cabo de cincuenta o sesenta años, desaparecen de la circulación y las sustituyen otras.
Ese arte literario correcto, discreto, se aprende, como el de la modista y el del carpintero.
Al lector entusiasta de Dickens no le importa mucho el carácter recargado de algunos personajes ni la inverosimilitud de algunas escenas.
Dickens es un divo a quien sus lectores entusiastas le perdonan todo, porque él, a su vez, vive para ellos y escribe para ellos.
Maurois dice que Dickens era un autor entregado a su público y que vivía y escribía para él. Es natural. ¿Para quién iba a escribir Dickens sino para el público que le seguía y le admiraba con una admiración ciega?