La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Algunos me han reprochado el falsear los datos cuando he escrito algo de carácter histórico o literario. No creo que sea cierto. Ahora, sobre los datos conocidos, yo he puesto mi comentario, cosa que me parece lógica y legítima, pero que no gusta a la mayoría de la gente.
A muchos les parecen falsos los comentarios y los datos cuando van en contra de sus tendencias, y verdaderos, cuando van a su favor.
Yo, en cualquier asunto literario, novelesco o de otra clase, he buscado primero la información, los datos, y éstos los he respetado; luego, el comentario, naturalmente, es personal. ¿En qué obra no pasa esto? Lo que se puede censurar principalmente desde un punto de vista de la veracidad es que el dato sea falso.
El comentario se puede examinar y discriminar.
He leído una crítica de Andrés Maurois sobre Dickens y su obra.
Ha habido en Inglaterra gente que se las echaba de distinguida —los cursis, diríamos aquí— que consideraban a Dickens como un autor vulgar, sin psicología y sin estilo.
En Francia, los enemigos de Dickens han sido los que se tenían por estetas. Flaubert, Barbey d’Aurevilly y otros muchos de su tendencia.