La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo En todos los escritores modernos, la mujer no es nunca una realidad, sino más bien lo que el autor ha soñado de ella.
En Dickens son ángeles o demonios; en Stendhal, seres caprichosos y llenos de curiosidad; para Poe, son sombras poéticas e ideales. Una escritora de verdadero talento, Jorge Sand, hubiera podido decir algo importante sobre las personas de su sexo; pero su charlatanería, su facundia, su ansia de tomar aires masculinos se lo impidió.
Muchos años después, otra mujer, Colette Willy, ha escrito con mucho talento sobre las mujeres; pero lo ha hecho principalmente sobre tipos de vida singular: artistas de café-concierto y de music-hall.
La mujer de vida media no parece que tenga mucha afición a estudiarse y a analizarse; si llega alguna vez a decantar su personalidad, a dejarla clara y sin farsas, será por ella misma, por su propio esfuerzo. El hombre no podrá verla tal como es. Hay el sexo de por medio, que no permite el análisis.
Yo no he pretendido nunca hacer figuras de mujeres miradas como desde dentro de ellas, estilo Bourget, Houssaye, Prévost; esto me parece una mistificación; las he dibujado como desde fuera, desde esa orilla lejana que es un sexo para otro.