La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Comprendo que un filósofo estudie a Kant, que un físico estudie a Einstein; pero ¿estudiar a Mallarmé? ¿Con qué objeto? ¿Para hacer luego unos versos que no los entienda nadie? Me parece demasiada abnegación para tan poca cosa.
Yo conocí, como he dicho antes en estas Memorias, a un discípulo predilecto de Mallarmé, a Charles Morice. Hablé con él dos veces: en un banquete de una cervecería de los grandes bulevares, cerca de la puerta de Saint-Denis, y luego en casa de una señora francesa. Debió de morir poco tiempo después. En ninguna de las dos veces que le oí hablar le entendí.
Me pareció complicado y nebuloso, como si no tuviera en la cabeza los mismos conceptos que los demás.
A Charles Morice dedicó Verlaine una de sus más bellas poesías, la titulada «Art poétique», que, a pesar de ser casi pedagógica, tiene estrofas tan admirables como ésta:
Car nous voulons la nuance encore,
pas la couleur, rien que la nuance!
Oh!, la nuance seule fiance
la rêve au rêve et la flûte au cor.