La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo »Los caracteres más salientes del snob son la intransigencia y el egotismo. Ruskin, el maestro de la estética moderna, es un intransigente; siguiendo a ese didáctico, el snob no admite términos medios: si Botticelli es bueno, Velázquez tiene que ser malo; si Wagner es un genio, Rossini tiene que ser un imbécil. De este criterio tan absoluto nace ese culto por el yo que actualmente llaman egotismo.
»Uno de los tipos del snob, el más clásico, es el decadente. No es decadente todo el que se lo propone. Primeramente se necesita tener pelo, porque es casi indispensable una larga y sedosa melena; además, exige esa postura una sonrisa sardónica y una mirada impasible. Con hablar poco, pausado y sin acento, mezclar en la conversación el arte japonés, D’Annunzio, las damas del Renacimiento, Botticelli, las catedrales bizantinas, Leonardo, los placeres satánicos y las voluptuosidades macabras, se puede sentar plaza de decadente. Unos cuantos artÃculos o narraciones hechos con escuadra, plomada, compás y otros instrumentos por el estilo, forman el lastre necesario para que el decadente pueda navegar por los mares literarios.
»El más importante, después de éste, es el snob algo simbolista entusiasta de Ibsen; pero, sobre todo, de Mallarmé.