La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Yo he visto en algunos pueblos industriales del País Vasco, antes de la crisis actual, familias obreras que reunían con sus jornales una suma respetable entonces, de treinta o cuarenta pesetas. Sin embargo, algunas de estas gentes, la mayoría, no eran capaces de hacer estudiar a los hijos y de perfeccionarlos en una técnica. Se comían y se bebían el jornal, sin gloria. En cambio, en otros hogares con menos recursos, pero con espíritu emprendedor y burgués, sacaban a flote a los hijos hasta colocarlos en una situación más alta. No es cuestión saber ahora qué es mejor ni qué es peor desde un punto de vista social; lo indudable es que es distinto en procedimiento y en tendencia.
A mí, la acometividad para ganar, para triunfar, para gozar de la vida, me parece bien; ahora, el entusiasmo por el dinero mal adquirido o por la posición inmerecida me parece una ruin e innoble manifestación espiritual. Es cosa propia de gente baja y mezquina.
El espíritu de ambición y de continuidad es algo importante y laudable, como lo es también la afición decidida y firme.