La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo A algunos obreros he contado yo grosso modo, y lo más dramáticamente posible, los trabajos de Darwin, de Mendel y de Claudio Bernard; la discusión sobre la generación espontánea entre Pouchet y Pasteur, y la lucha cientÃfica entre la Comisión francesa y la alemana cuando el cólera en Egipto, hace más de sesenta años, que terminó con el descubrimiento del bacilo Virgula por Roberto Koch.
En vez de producir cierta curiosidad y entusiasmo, he oÃdo replicar estúpidamente: «Si a nosotros nos dieran medios, harÃamos lo mismo».
¡Qué Ãbamos a hacer! Para ello se necesita tener, además de un gran talento y de una gran imaginación, una afición decidida y una serie de años de estudios.
La envidia polÃtica y social se dirige casi siempre más al próximo que al lejano. El escritor bastante próximo al obrero es de los tipos sociales poco gratos y poco simpáticos para él.
La idea de que hay una gloria literaria, más o menos fantástica, hace rechinar los dientes al rencoroso. El que se considera postergado cree que el escritor tiene una oficina preparada para toda clase de traiciones.