La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo He ido dos o tres veces al Congreso, y no he vuelto más, porque me he aburrido.
Don Juan Pérez de Guzmán me decÃa que sentÃa que yo dijera que era pariente de Aviraneta, y que querÃa escribir su vida, porque, según él, don Eugenio no era hombre de bien.
Es posible. HabrÃa primero que comprobarlo; pero, aunque se comprobase, ¿es que sólo de los hombres de bien se ocupan la literatura y la historia? Yo creo que, si asà fuera, la historia serÃa muy corta.
HabrÃa que suprimir muchos libros con tal criterio.
En vista de que no encontraba datos, visité varios archivos, y, después de dar muchas vueltas, encontré la hoja de servicios de Aviraneta en el archivo de las Clases Pasivas. El encuentro tuvo algunos incidentes graciosos. Me habÃa dado un amigo dos cartas: una para el subsecretario de Gobernación y otra para el de Hacienda. Fui al Ministerio de la Gobernación. El subsecretario me recibió muy amablemente, pensando seguramente que las fantasÃas de los escritores eran caprichos sin importancia. Oyó lo que le decÃa; es decir, no sé si lo oyó, porque los polÃticos no tienen esa costumbre, y llamó a un empleado.