La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Al mismo tiempo que buscaba el folleto, escribí a varias personas que se habían ocupado de estas cuestiones, pidiéndoles informes; entre otros, escribí a Morayta, al duque de Mandas y a don Juan Pérez de Guzmán, que me contestaron con cartas amables, pero un poco extrañas, que me hubiesen demostrado, si no hubiese estado convencido ya, que el español no brilla por su espíritu filosófico ni científico.
Morayta me contestó que Aviraneta no había podido haber figurado en sucesos anteriores al año 1833, por su edad.
¿Conocía Morayta la edad de Aviraneta? ¿Sabía cuándo había nacido?
No lo sabía y, sin embargo, afirmaba. ¿Cómo se puede ser historiador con un criterio tan absurdo?
Así no se puede ser más que historiador malo.
El duque de Mandas me escribió que había conocido a Aviraneta en San Sebastián, de vista; pero no le había tratado ni había querido conocerle, porque Aviraneta ejerció su acción fuera de la ley, y, según algunos, en la policía.
Éste es un criterio que no es el de un historiador ni el de un literato, pero puede ser el de un político.
A mí, la vida pública es la que menos me interesa.