La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Durante mucho tiempo estuve atento a ver si cazaba los documentos que dejó Pirala, que pasaron al archivo de la Academia de la Historia. Al último, no los pude ver. Por lo que dijeron, Cánovas quería tenerlos a mano, porque pensaba escribir una historia de España del siglo XIX.
Los datos que yo tenía de Aviraneta eran poco detallados.
Estaba con la idea de abandonar mi proyecto de escribir las «Memorias de un hombre de acción», cuando se presentaron dos jóvenes que me parecieron de pueblo, y me dijeron si quería comprarles unos papeles que hablaban del Empecinado.
«Bueno. Vamos a verlos.»
Eran cinco o seis cuadernos manuscritos. No eran del Empecinado, sino de Aviraneta, escritos unos con letra de éste y los otros dos copiados por alguien. No tenían una numeración correlativa. Me pidieron poco, y los compré.
Un par de meses después, al pasar por la librería de García Rico, de la calle del Desengaño, me dijo el jefe, Ontañón: «Tengo unos cuadernos que hablan de Aviraneta, pero no están completos».
Me los enseñó, y los compré. Con los de casa se completaban en parte, pero no del todo.