La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Recorrimos el paseo de Rosales, pasamos por delante de la cárcel Modelo, y por una abertura de la tapia del Instituto Rubio salimos a los altos que dan vista al Guadarrama, al cerro del Pimiento, en donde por entonces habÃa un hospital de tÃficos, y luego al alto del cementerio de San MartÃn y a las proximidades del Canalillo.
Contemplamos el panorama con admiración. Hablamos, primero, de cuestiones materiales, del precio de los libros, de los editores, de las imprentas, del valor del papel; después, de los autores y de las obras.
Galdós, que se franqueaba poco con cierta gente, charlaba por los codos cuando se trataba de literatura y de paisajes y de pueblos españoles.
Don Benito me contó su visita a Emilio Zola, en ParÃs, y cómo el novelista francés le habÃa mostrado sus carpetas y explicado su sistema, casi automático, de hacer novelas.
Me habló también de la manera de crear sus personajes Shakespeare y Dickens. Los habÃa estudiado en sus procedimientos muy detalladamente. Al hablar de Dickens, repetÃa con frecuencia una frase que me chocaba: «Es muy salado», decÃa.
También discurrió acerca de la manera de construir sus novelas Tolstói y Dostoyevski.