La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Por eso, el hombre, si puede, engaña menos que la mujer. Su pedantería, su tendencia a los conceptos abstractos, le comienzan al varón en la adolescencia, y persisten en él durante toda su vida.
Todo el mundo conoce estos casos del tipo que dice: «Yo no he transigido nunca con esto ni con lo otro. Yo he sido siempre fiel a mis ideas».
No sabemos si la consecuencia en las ideas es una gran virtud. Si la consecuencia viene de una reflexión, evidentemente vale; si viene sólo de la preocupación de tener siempre ante los demás la misma postura y dar impresión de firmeza, entonces creo que vale menos.
La mujer no tiene esa preocupación de la consecuencia. Es más partidaria aún del éxito que el hombre. Cuando se habla del tipo chanchullero que ha escalado una posición alta, la mujer, la mayoría de las veces, legitima el éxito. El sujeto de quien se habla ha hecho chanchullos, pero está en lo alto.
«Los que hablan mal de él no son más que envidiosos», dicen las mujeres.
El que se equivoca tiene poco éxito con ellas.
Para el elemento femenino, el éxito es lo esencial. Entre los hombres, también lo es; pero hay algunos que tienen consideración por el que trabaja, aunque fracase.