La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Se ha filosofado mucho sobre el egoísmo; pero todas las diatribas y alegatos contra él no valen nada. El hombre es egoísta, porque la preocupación de sí mismo es el principio de la vida. Si el hombre y el animal no fueran egoístas, desaparecerían del planeta. Si no tuviera el hombre inconscientemente, como tiene, una superestimación de sí mismo, ya no quedaría rastro de él. ¿Quién se ocuparía de su nombre, de sus títulos y hasta de su fama póstuma? ¿Quién se haría un retrato? Nadie. Uno de los orgullos del hombre es suponer que, al lado de unas letras que forman su nombre y su apellido, que son tan suyos como de cualquiera, hay una cabeza pintada por un artista más o menos experto, y que en el porvenir, una masa de gente que no sabe quién era aquel hombre representado en el lienzo, ni qué hizo en la vida, ni quién le representó en el cuadro, va a pasar por delante de él y a hacer un comentario más o menos serio o más o menos irónico. ¡Qué pobre ilusión!
En nuestro tiempo, parecer y ser es casi igual. La gente se ríe un poco de los distingos de los profesionales.