La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Una tarde se le acercan dos viejas raras, que deben de ser amigas suyas. Se sientan en el banco. Éstas son dos viejas de aquelarre. Una lleva una falda clara y el pelo blanquÃsimo. La mujer del banco se levanta y comienzan las otras a peinarla. Las tres parecen brujas. Si alguno se acerca, toman una actitud humilde e indiferente. Esta reunión sigue cinco o seis dÃas.
Una mañana que estoy leyendo advierto que delante del balcón de mi cuarto, y al lado del banco donde se sienta la mujer, hay un grupo de personas. Supongo que será algún pescador que está entre las peñas, y sigo leyendo. Luego oigo un rumor, y me asomo al balcón, y veo unos bomberos y una escalera. Me pongo mi gabán y salgo al paseo a ver qué ocurre. Hay un cÃrculo de personas.
—¿Qué es lo que pasa? —le pregunto a uno.
—Que han visto un hombre muerto en el mar, y han venido los bomberos y le han sacado.
—¿Y está ah�
—SÃ, está ahÃ. Probablemente es algún marinero que habrá caÃdo de un barco.
El cuerpo está tapado con un hule, y no se le ven más que los pies desnudos. Da todo una impresión de tristeza.
Al dÃa siguiente, la mujer de negro sigue sentada en su banco y tirando los huesos de las aceitunas al suelo.