La nave de los locos
La nave de los locos LOS ORIGINALES DE TERUEL
—COMO ve usted, Teruel —dijo el profesor GolfÃn— es una ciudad colocada en la meseta de una colina y casi rodeada de barrancos. La superficie de la muela en que se asienta la urbe es irregular y ofrece su punto más alto en la plaza de la JuderÃa.
En tiempo de la guerra carlista tenÃa Teruel todavÃa murallas, con sus aspilleras correspondientes; explanadas y garitas en los ángulos; las puertas, en número de siete, estaban guardadas por la Milicia nacional. El señor GolfÃn y Alvarito necesitaron dar explicaciones a los milicianos para entrar en la ciudad.
Alvarito fue a hospedarse a una fonda de la calle de los Ricos Hombres.
Teruel es una ciudad en donde la meseta hispánica se va asomando a Levante; es un punto en el cual la tierra, seca, áspera y ruda, se acerca a la huerta fértil y bien regada. El Turia pasa por cerca del cerro, en donde se encuentra la población.
Alvarito suponÃa que Teruel serÃa un poblacho sin carácter; pero se quedó un poco sorprendido al ver la plaza de la Catedral, las varias torres airosas y ornamentales, la plaza Mayor con sus tiendas, y el acueducto con los arcos, con cierta grandeza, como obra de romanos.