La ruta del aventurero
La ruta del aventurero —¿Qué van ustedes a hacer en la cala del Infern? —preguntó.
—Vamos a subir al convento.
—¿A qué?
—A robar una monja.
—Una moncha. ¿De verdad?
—SÃ. Una moncha joven y guapa. ¿Tú te llevarÃas una?
—Una joven y guapa ¡ya lo creo! —exclamó el Farestac con los ojos brillantes.
—Pues nada, escoge una y te ayudaremos. Formaremos una Sociedad de Raptos y Empresas Peligrosas Reunidas. Razón social: Farestac, Thompson, Rabec, etc., etc. Capital: el que se robe.
El Farestac, que no entendÃa bien lo que decÃa el Capitán, comenzó a mirarle con mayor extrañeza. Quizá pensó que estaba loco.
Se comió en la parte baja del islote del Farallón, se pasaron las horas pescando, y al anochecer se tendieron todos a dormir.
Antes de amanecer, el Farestac despertó a la gente. Se decidió que el Rabec, a quien nada se habÃa contado del proyecto, quedara en el islote cuidando de la Sargantana en compañÃa del Dragó. Los demás se metieron en la lancha y se dirigieron hacia la costa.
En el mar palpitaban tantas estrellas, que su brillo tembloroso producÃa el vértigo.