La ruta del aventurero
La ruta del aventurero Salieron el Capitán y el Farestac del camposanto, y reunidos con los otros dos y el chico, comenzaron casi a tientas la bajada por la senda de la cala del Infern hasta llegar al mar.
—Añada usted a lo que necesitamos —dijo el Capitán a Thompson— un par de limas buenas y una tranca.
—Está bien.
Se embarcaron en la lancha. Llegaron al islote, y poco después la Sargantana, como un tritón jovial y alegre que deja por primera vez la férula de los maestros y de los padres, marchaba hacia Ondara con las velas desplegadas.