La ruta del aventurero
La ruta del aventurero EL RAPTO
INMEDIATAMENTE que llegaron a Ondara el Capitán y Thompson fueron a ver a Urbina. Este les mostró una carta de la Clavariesa en la que se mostraba anhelante por dejar el convento y dispuesta a escaparse.
—Bueno —dijo el Capitán—; puede usted escribir a su novia que pasado mañana, a las siete de la tarde, el sábado, irá usted por ella. DÃgale usted que a esa hora en punto esté delante de la puerta del jardÃn del convento que da al cementerio. Allà la esperaremos nosotros y la llamaremos. La lengüeta de la puerta estará cortada. Que abra el cerrojo y entre en el cementerio, y caerá en los brazos de su adorador.
Urbina escribió la carta con estas instrucciones, la mandó con una paloma desde el castillo, y para la tarde tenÃa la contestación.
La muchacha estaba con ansiedad esperando el momento de la fuga; se colocarÃa a la hora de la cita delante de la puerta del jardÃn que daba al cementerio y, al oÃr que la llamaban, descorrerÃa el cerrojo y pasarÃa.
—Esta noche saldremos a nuestra expedición —dijo el Capitán—. ¿Ha pedido usted su licencia?
—SÃ; Kitty se encarga de facilitármela. —Después del rapto, ¿volveremos a Ondara?
—¿A usted qué le parece? —preguntó Urbina.