La ruta del aventurero
La ruta del aventurero A mi tÃo lo encontraba siempre en tratos y cabildeos con toda clase de libreros, anticuarios, traperos, comerciantes de papel viejo y encuadernadores. Uno de los hombres con quien tenÃa más negocios pendientes era un comerciante de papel llamado Tick, dueño de una tienda de White Hart Street, callejuela próxima a Drury Lane. Tick, hijo de un judÃo alemán y de una irlandesa, era un viejo alto, de barba cana, con los ojos azules y la expresión sonriente. En su tienda era difÃcil entrar, por lo estrecha y negra. En la muestra apenas dÃa leerse:
ABRAHAM TICK
COMERCIO DE PAPEL AL POR MAYOR Y AL DETALLE
De la tienda se pasaba a un pequeño patio atestado de papeles viejos.
Abraham Tick tenÃa un hijo de mi edad, William, muchacho fuerte y guapo, con los ojos negros, las cejas rubias y el pelo negro.
Según el frenólogo Fitzhamer, hay que desconfiar de las personas cuyos cabellos y cejas son de un color diferente. No sé si en todos los casos; pero, al menos, en aquel, Fitzhamer tenÃa razón.
William Tick, a quien todos llamábamos Will Tick, se hizo muy amigo mÃo; mejor dicho, yo me hice amigo suyo, porque al poco tiempo de conocerle estaba sometido a su influencia.