La ruta del aventurero
La ruta del aventurero Mi viaje a España era cuestión de momento. A veces creía si sería mejor quedarme en Londres. Mis acreedores estaban despistados, ¿pero cómo vivir así constantemente? La quietud me iba enmoheciendo; necesitaba hacer algo, aunque fuesen tonterías: andar, correr, cambiar de escenario.