La ruta del aventurero
La ruta del aventurero ÚLTIMA HAZAÑA EN LONDRES
UN dÃa leà en un periódico el descubrimiento de una falsificación de billetes de Banco y la prisión de los falsificadores y encubridores, entre los cuales se encontraba mi amigo Percy Harrison. Will Tick no aparecÃa en la lista de los presos.
¿SerÃa extraño al asunto? ¿O se habrÃa escabullido de las garras de la justicia con arte? Dada su habilidad y su maña, era cosa muy probable.
Unas semanas después iba yo muy envuelto en mi gabán raÃdo, y más envuelto aún en una niebla espesa y rojiza, a casa de mi padre, cuando me encontré a Will Tick hablando con una mujer.
Me paró; le dije claramente que suponÃa que el instigador de la falsificación por la cual habÃan prendido a Percy era él; pero Will Tick me demostró, con argumentos, que no era cierta mi sospecha.
Sus razones mitigaron la cólera que sentÃa en contra suya, y hablamos largamente. Le dije que pensaba marcharme a España.
—¿Tienes dinero? —me preguntó.
—No.
—¿Sabes a quién le podrÃamos sacar unos cuartos?
—¿A quién?
—A mi padre.
—¿Cómo?
