La ruta del aventurero

La ruta del aventurero

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Entré en una barraca de figuras de cera y pasé revista a los personajes de la Revolución, a los generales del Imperio, a María Antonieta, a varias víctimas y asesinos, y a un gran grupo en que se veía un cazador devorado por tigres y leones. Aquellos animales no eran una maravilla de exactitud. Me permití hacer unos gestos desdeñosos y manifestar mi poca conformidad. Un señor bajete y rechoncho, vestido de negro, me preguntó:

—¿No le gustan a usted?

—Poca cosa.

—Esos animales se han copiado del natural.

—No. ¡Ca! No puede ser.

Y expliqué cómo y por qué esto no era posible.

—¿Lo haría usted mejor?

—Yo, ¡ya lo creo! Soy disecador de Londres y pintor.

—Sí; en Londres se trabaja bien en estas cuestiones; pero en París tampoco se hacen las cosas mal. No hay que quitarle nada a París.

Callé, como no queriendo comprometerme demasiado, y entonces el dueño de las figuras de cera me dijo si tendría inconveniente en trabajar para él, modelándole en cera varias alimañas en actitud feroz, y retocando algunas figuras como la de Danton, la de Fualdés el asesinado, y otras que habían perdido el color, pues la gente no se contentaba con vez sus caras, sino que quería tocarlas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker