La ruta del aventurero
La ruta del aventurero Luego me habló de su vida y de su familia.
Me dijo que ella procedÃa del secretario de Felipe II, Antonio Pérez.
—Al evadirse Antonio Pérez de la cárcel de la Inquisición de Zaragoza —me contó—, se refugió en el Bearn y fue protegido por Enrique IV y por Margarita de Valois. Antonio Pérez tuvo amores con una señora de Orthez, y su hijo se estableció aquà definitivamente, y de él procedo yo.
Siguió la señora Domesan contando una serie de relatos de crÃmenes y de sucesos extraños donde aparecÃan asesinos, misterios, fantasmas, y llegué a pensar si aquella mujer estarÃa un poco perturbada, y serÃa, sin proponérselo, una especie de Anna Radcliffe gascona. Por lo menos era un folletÃn de muchas entregas.
Al pasar a la alcoba que me destinaron, que era inmensa y oscura, no pude dormir. Toda la noche la pasé pensando en ahogados y muertos.
Al dÃa siguiente comprendà que aquellas grandezas no eran para mÃ, y, sin despedirme de nadie, con el pretexto de dar un paseo, me marché del castillo y no volvÃ.