La ruta del aventurero
La ruta del aventurero Reunidos los contrarrevolucionarios realistas, Eraso, Juanito y los demás dispusieron una estratagema para armarse. Eraso era alcalde de GarÃnoaÃn, pueblo del valle de Orba. Eraso mandó reunir las cendeas del valle e hizo que oficialmente se pidieran a la Diputación provincial trescientos fusiles y sus municiones correspondientes con destino a los milicianos nacionales. La Diputación los proporcionó, y los trescientos fusiles sirvieron para formar la primera expedición realista.
La polÃtica de los católicos siempre ha sido igual. Ellos harán una deslealtad o una infamia; pero eso sÃ, la harán con reservas mentales; luego oirán su misa con devoción, se confesarán, tendrán propósito de enmienda, se darán unos golpes de pecho, y limpios para hacer otra canallada.
Los fusiles del Gobierno sirvieron para preparar unas compañÃas absolutistas bien armadas y equipadas.
El general EguÃa, presidente de la Junta realista, y don Vicente Quesada, comandante general de las tropas del rey absoluto, nombraron jefes a Guergué, a Ladrón y a Juanito el de la Rochapea, que salieron al campo y comenzaron a operar.
El Capitán general de Navarra ordenó a las compañÃas del regimiento de Toledo y a las partidas de milicianos guardasen los pasos de la frontera, por si los realistas entraban por Francia.