La ruta del aventurero
La ruta del aventurero —¿A qué va a venir aquà un ballenato, compadre?
—Quizá quiera tomar lecciones para sacar el copo.
—Señores —dije yo, incorporándome—, no soy nada de lo que dicen ustedes; soy un ciudadano inglés que en este momento bosteza de hambre.
—¡Ah! Es un inglé —exclamaron todos.
—Pues, nada —dijo uno—: si tiene usted tanta carpanta, tire usted del copo con nosotros y tendrá usted su parte.
—Tiraré aunque sea de una carreta por comer.
Quizá el hombre habĂa hecho su ofrecimiento con ironĂa; pero al ver que yo aceptaba su proposiciĂłn se quedĂł sorprendido.
Me enterĂ© en quĂ© consistĂa el copo; me quitĂ© la levita, que dejĂ© en una caseta de la playa, cogĂ una cuerda de esparto con un corcho en la punta y me puse a tirar de la sirga como los demás.
TenĂamos ya las redes cerca de la playa cuando se nos acercĂł un vejete.
—No cogeréis más de dos pájaros —nos dijo. Él pronunciaba páharos.
—Asà revientes, pájaro de mal agüero —murmuré yo.