La ruta del aventurero
La ruta del aventurero —DÃgale usted que se haga amigo de él. Yo le quiero mucho a Urbina. Es un corazón excelente. Miguel está enamorado de una muchacha encerrada en un convento de aquà cerca, el convento de Monsant.
—SÃ; me ha contado sus amores.
—¡Ah! ¿Le ha contado a usted sus amores?
—SÃ.
—Pues yo desearÃa que ustedes le animaran, le ayudasen para que hiciese algo por esa muchacha, aunque fuese una locura. Él quedarÃa satisfecho, y ella es posible que al verle capaz de una hombrada le quisiera.
—Nada, le animaremos —dijo Thompson—; intentaremos impulsarle a que tome una actitud heroica.
Se despidió Thompson de la señora de Hervés, y por la noche contó al Capitán la conversación que habÃan tenido y el proyecto de que hablaron.