La ruta del aventurero
La ruta del aventurero —Yo le conocà en un barco, al dejar Missolonghi. Él llegaba de AlejandrÃa, de Egipto; habÃa ido a Missolonghi a verse con lord Byron, y como el lord estaba enfermo, esperaba el desenlace de la enfermedad. Al saber su muerte, se decidió a volver a Occidente y entró en la misma corbeta griega que nosotros. En ella fuimos a Nápoles, donde nos embarcamos en la polacra siciliana, en la que llegamos hasta aquÃ; el amigo mÃo, que murió luego en el lazareto, se agravó en la enfermedad; los marineros comenzaron a decir que tenÃa la peste, y obligaron al Capitán del barco a desembarcarlo. Yo no quise abandonar a mi amigo; el Capitán protestó; pero como la tripulación estaba contra nosotros, tuvimos que salir los tres.
—¿Y de dónde es el Capitán? —preguntó Kitty.
—Actualmente, es súbdito inglés; pero creo que ha nacido en España.
Hablaron de otras cosas, y de pronto la coronela dijo:
—Usted es amigo de Miguel Urbina, ¿verdad?
—SÃ.
—Y el Capitán, ¿no le trata?
—Muy poco.