La ruta del aventurero
La ruta del aventurero —Conozco la historia en sus detalles —replicó el Capitán—. Al llegar Juanito Eguaguirre al pueblo, habÃa aquà dos mujeres que los poetastros de la localidad llamaban las dos beldades de Ondara: una era Kitty; la otra, una huérfana rica, a quien por haber tenido no sé qué cargo honorÃfico en el Calvario, llamaban la Clavariesa; Kitty tenÃa el prestigio de su elegancia, de su cultura, de su aspecto extranjero; la Clavariesa era una mujer hermosa, con la perfección de lÃneas de una modelo de PraxÃteles. Esta Clavariesa era la pupila de un abogado llamado Vicente Fenoller. Fenoller, uno de los grandes hombres del pueblo, es un señor de gran fachenda, abogado elocuente, regionalista entusiasta y católico fanático. Fenoller ha casado a un hijo suyo con una mujer rica, y piensa casar al otro con su pupila la Clavariesa. La tÃa de la muchacha no es nada partidaria de tal matrimonio.
En este estado de rivalidad entre Kitty y la Clavariesa, vino Urbina, y, a pesar de su timidez y de su apocamiento, fue acogido por las dos rivales con sus más graciosas sonrisas. Urbina, si hubiera sido un hombre valiente y de poca preocupación moral, se hubiera lanzado a galantear a Kitty; pero no tuvo bastante ánimo para ello, y se dedicó a hacer el amor a la Clavariesa, que al principio le correspondió. En tal situación se presentó Eguaguirre en Ondara.