La ruta del aventurero
La ruta del aventurero Al primer mes de estar aquà el teniente habÃa dado un escándalo; habÃa ganado y perdido fuertes sumas en el juego, y habÃa tenido un desafÃo, en el cual hirió gravemente a su adversario.
Eguaguirre comenzó sus amores en Ondara por partida doble: galanteaba a una muchacha del barrio de pescadores y a la coronela. Kitty se divertÃa con este galanteo, que consideraba inocente. Eguaguirre, que es un egoÃsta furibundo, se encontraba mal de dinero, y al saber que Dolores la Clavariesa era rica y huérfana, no se cuidó para nada de su amigo Urbina, ni de la coronela, ni de la muchacha del barrio de pescadores, y escribió a Dolores una cara de amor. La Clavariesa le aceptó con gran entusiasmo. Estas permutaciones amorosas fueron la comidilla del pueblo. La coronela se eclipsó, y Urbina hizo lo mismo. Entonces Fenoller, el tutor de la Dolores, advirtió a esta que Eguaguirre era un perdido, jugador, mujeriego, que no querÃa más que su dinero.
—El que no quiere más que mi dinero es usted —le contestó ella violentamente, y aseguró que no, que no la casarÃan con otro.
Fenoller cogió a su pupila, y con engaños la llevó al convento de Monsant. Eguaguirre se olvidó al momento de la Clavariesa, y volvió a ser el caballero de Kitty, que le aceptó con todas las consecuencias.
—No comprendo el éxito de Eguaguirre —dijo Thompson.