Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia El amigo no presentó dificultad alguna; don Ciríaco fue a ver a doña Hortensia, quien parece que dijo que se haría lo que deseábamos sin la menor vacilación.
Efectivamente; unos meses después, ya restablecido del todo, era capitán de una hermosa fragata, a los veintitrés años.