Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia Me despedí del médico, que iba a entrar en una casa de la carretera, y me volví al pueblo. No las tenía todas conmigo. Cuando llegué a casa de Recalde, se abría la puerta. Esperé un poco. El recibimiento que me hizo Mary borró todas mis inquietudes. Salí de casa de Recalde loco de contento.
Al llegar a mi casa le dije a mi madre que me casaba con Mary; ella no replicó; mas al día siguiente me dijo que Mary era una buena muchacha, pero que podía haber hecho una boda mejor. Yo le advertí alegremente que no se trataba de hacer una buena boda, sino de ser feliz.
Escribí a Burdeos diciendo que tardaría en volver algo más de lo que había prometido.
Todos los días esperaba a Mary después de que ella concluía su trabajo, y paseábamos juntos, solos o en compañía de Cashilda la de Recalde. Nos sentábamos en el Rompeolas y veíamos cómo el mar se agitaba entre las peñas. Algunos amigos me dijeron que Machín me espiaba.
—Ten cuidado —añadían—. Machín tiene malas entrañas.