Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia Ni naiz capitan pillotu
Neri bear rait obeditu
Buruban jartzen batzait neri
Bombillun bat, eta
Bombillum bi
Eragiyoc Shanti
Arraun ori.
(Yo soy el capitán piloto / Hay que obedecerme a mí / Si me ponen en la cabeza / Una botella grande / y dos botellas / ¡Mueve Shanti ese remo!)[254].
Así estuvimos repitiendo canción y estribillo hasta media noche. Después se cantaron otros muchos zortzicos y luego vino un muchacho con un acordeón, que trenzaba, sin parar, la música más heterogénea; un vals se convertía en una habanera, y ésta aparecía al final con las notas de La Marsellesa o de un himno cualquiera[255].
Yo, en el estado de pesadez que me encontraba entre los vapores del alcohol y el humo del tabaco, perseguía estas melodías atropelladas, monstruosas, que salían de la filarmónica y que iban cambiando a cada instante.
A veces decía:
—Bueno, señores, me voy —y me levantaba para marcharme.