Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia —No, no —decÃan todos.
—No te vayas, Shanti —gritaba un viejo.
—Tengo que marcharme.
—¡Fuera! ¡Fuera! ¡Ese patrón al agua![256]. No te vayas, Shanti —gritaban los demás.
Cuando ya no podÃamos con nuestra alma, abandonamos el Guezurrechape, y nos fuimos a casa. LlovÃa, el muelle estaba cenagoso; yo me equivoqué y en vez de ir hacia casa fui al Rompeolas. Gracias al sereno, que me encontró y me acompañó hasta casa, pude encontrarme al amanecer en mi cuarto.