Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia MACHĂŤN DESAPARECE
HacĂa ya mucho tiempo que MachĂn no se ocupaba de Mary ni de mĂ para nada. No se le veĂa jamás por LĂşzaro.
Se iba acercando el dĂa de nuestra boda.
Una noche, al entrar en casa, vi a MachĂn que me esperaba en el portal. Me echĂ© a temblar, lo confieso. ÂżQuĂ© querrĂa aquel hombre?
—Tengo que hablar con usted —me dijo.
—Bueno, pase usted a casa —le indiqué.
PensĂ© que no intentarĂa atacarme. Además, yo era más fuerte que Ă©l.
PasĂł MachĂn, subiĂł las escaleras conmigo, entrĂł en mi cuarto y se quedĂł mirando los libros de mi armario y los cuadros de las paredes, con gran curiosidad.
—¿Vienen de casa de su abuela estos cuadros? —preguntó.
—SĂ.
Quedó mirándolos de nuevo. Yo le contemplaba con marcada impaciencia.
—Usted dirá lo que quiere… —le advertĂ.
—SĂ. Voy a decĂrselo a usted en seguida. Me entregĂł usted un sobre del padre de Mary…
—Cierto.
—Pues yo le tengo que entregar a usted otro para ella. DĂ©selo usted el dĂa de la boda.
—¿No será una venganza?