Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia —SÃ.
—¿Tanto se parece?
—Es idéntico.
El tal MachÃn era un tipo raro en todo, en su conducta, en sus parecidos y en las simpatÃas y antipatÃas que despertaba.
DÃas después, una mañana de otoño muy clara y muy hermosa, MachÃn, con su criado, se embarcó en la goleta. Pasaron dÃas, semanas; han pasado años; no ha vuelto a saberse más de él.
El dÃa de mi boda, al llegar a casa de mi madre, Mary abrió el sobre que me habÃa dado MachÃn. Cayeron sobre la mesa una porción de papeles. Eran acciones de minas, tÃtulos de la Deuda…, una fortuna. Entre ellos habÃa una carta, que decÃa asÃ:
«Mi querida Mary: La carta de tu padre que me trajo tu marido hace algún tiempo me reveló que tú y yo somos hermanos, hijos del mismo padre. Shanti, a quien tanto he odiado, es pariente mÃo, casi hermano.
»Yo soy hijo de Juan de Aguirre y de una muchacha, sirviente de casa de nuestra abuela. No le culpo a mi padre del abandono en que me han tenido. La fatalidad lo ha dispuesto asÃ.